Nick Weber: "Anni veía el potencial artístico en todas partes"
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Nicholas Weber: “Anni Albers veía el potencial artístico en todas partes”

Cuando hablé por primera vez con Nick Fox Weber, el director de la fundación de Josef y Ani Albers, me sentí muy intrigado por la vida de Anni. Es una  artista que vivió y desarrollo su trabajo entre Alemania y EEUU, centrándose en los tejidos y ha dejado un legado impresionante siendo un referente de su generación. Anni Albers pensaba en su arte como una fuente de calma y equilibrio en un mundo tenso, con problemas. El objetivo de su arte era entretenerte. Lo mismo ocurre con mi manera de entender la gastronomía, mi objetivo es conseguir que las personas que se sientan a mi mesa, vivan una experiencia y sean felices.

Nick Fox Weber and Anni Albers Photo by Faith Haacke 1981

¿Cómo conociste a Anni? ¿Cómo te convertiste en una parte tan importante de su vida?

Anni decía que cualquier cosa te puede llevar a otra. Yo era universitario, estudiaba Historia del Arte en Columbia, con unos profesores maravillosos. Durante los veranos, iba al campamento de tenis, me enamoré de una chica, pero la chica no se enamoró de mí. No obstante, ella me presentó a sus padres y en su casa, vi dos tejidos colgados en la pared como si fueran cuadros. Eran obras de Anni Albers. También tenía cuadros de Josef Albers, Pollock…

Me quedé fascinado por las obras. Al año siguiente, cuando me gradué en Yale, la madre de mi amiga me llevó a la casa de Anni y Josef. Condujimos hasta su casa, desde luego no era mi día: una roca rompió la bomba de aceite de mi MG y me manchó de grasa sus pantalones. Cuando llegó, Josef me preguntó: ‘¿A qué te dedicas, chico?’ ‘Estudio historia del arte, señor’ ‘¿Y te gusta? Realmente no, siento que estoy perdiendo la pasión por ello’, contesté.

Mientras tanto, Anni no había dicho ni una palabra, pero  me miraba con una sonrisa tremendamente cariñosa. Josef y yo hablamos un poco más, me preguntó a ver a qué se dedicaba mi padre. A mí me hubiera gustado decirle que mi madre era pintora y que había abierto un estudio, pero sabía que quería saber antes de mi padre. ‘Mi padre es impresor’ y me contestó ‘¡muy bien, chico. por lo tanto sabes algo sobre un oficio, no sólo sobre historia!’. Y ahí empezó nuestra amistad. Fuimos a comer y me llevó a Kentucky Fried Chicken y pidió extra crujiente, volvimos a casa y puso el pollo y las patatas fritas de forma tan bonita en bandejas blancas… Era la comida Bauhaus perfecta.

¿Cuántos años tenías entonces?

Yo tenía 22 y ella, 72.

¿Cómo era Anni? ¿Cómo la definirías?

Era independiente, mucha gente la consideraba austera, yo la veía cariñosa y accesible. Yo fui educado con convicciones muy férreas, por una madre no muy femenina, estaba acostumbrado a mujeres de carácter similar al de Anni. Era tremendamente inteligente, independiente y divertida. Tenía un sentido de humor muy juguetón que puedes ver en la exposición.

Sé que tienes muchas anécdotas con Anni, ¿me podrías contar la más divertida?

Llegué un sábado a casa con nuestro nuevo perro, un cachorro de scotish terrier y Anni me preguntó: ¡Genial! ¿Lo has hecho tú solo? Era muy típico de ella.

Tenía un sentido del humor muy peculiar y tenía un sentido novelístico de los detalles. Por ejemplo, un día, ya casada con Josef, éste le dijo que iba a ir a cenar a la Bauhaus el arquitecto Mies Van der Rohe, en ese momento estaba construyendo el pabellón de Barcelona. Anni quería que todo saliera perfecto. Su madre le había regalado un rizador de mantequilla e hizo bolas perfectas de mantequilla. A Anni le encantaba rayar la mantequilla y hacer formas de flores. Mies llegó con su amante, Lilly Reich, (estaba casado con una berlinesa, pero todo el mundo sabía que su amor era la diseñadora) y lo primero que dijo fue: ¿bolas de mantequilla, aquí en la Bauhaus? En la Bauhaus creo que deberíais haber puesto un bloque sólido de mantequilla. Anni se acordaba de este tipo de cosas muchos, muchos años después.

Le divertía cómo la gente entendía mal las cosas. Un día una persona me dijo que Anni hacía el mejor pastel de chocolate que había probado, le llevaba dos días hacerlo, porque era muy complicado. Y cuando volví a verla le dije ‘Anni, ¡nunca me has hecho tu famoso pastel de chocolate! Y me dijo: ¿sabes cómo es mi pastel de chocolate? Abro un paquete de galletas Oreo, las machaco, las mezclo con nata montada ya preparada, lo meo en el congelador y lo saco.  Esa es mi tarta de chocolate’.

Nicholas Fox Weber & Anni Albers Tyler Workshop 1978

Para Anni la cocina era muy importante, pero como sueles decir, para ella era más importante el proceso que el resultado.

A ella le encantaba ver los ingredientes juntos y muchas veces podían ser los ingredientes más simples. Cuando la conocí, era un chico que vivía en una cabaña en el bosque y ella imaginó que no sabía cocinar, por lo que me dijo que me iba a enseñar una receta a la que llamaba ‘Cielo y tierra’: ‘abre un bote de salsa de manzana, abres una bolsa de copos de patata, le echas agua, y lo juntas todo’.

Anni solía decir estas cosas. Disfrutaba viendo cómo el agua convertía a los copos de patata en puré de patata, le gustaba la mezcla de colores. Anni simplemente era una persona que disfrutaba de las cosas. Le encantaba el filete americano, los huevos rancheros, la anguila ahumada. Tenía sabores y texturas favoritos. Le encantaban las comidas crujientes. Siempre recordaba las cerezas cubiertas de chocolate para su cumpleaños o el bretzel, el pan típico de Berlín y Viena.

Le encantaba ver cómo se freía un huevo, porque le gustaba ver el cambio de texturas de la yema y la clara, ver cómo se juntaba todo. Ver la unión de diferentes cosas era algo que le gustaba mucho.

¿Por qué decidió Anni empezar a trabajar con textiles?

Anni comenzó su carrera como pintora, aprendió a dibujar con un profesor de arte que contrataron sus padres. Su profesor no le dejaba usar el color negro, se fue a quejar a su madre llorando y ella le obligó a pedir perdón al profesor. Pero Anni era muy independiente, estaba convencida de que se iba a convertir en una artista y la manera de hacerlo fue a través de los textiles. Fue a una escuela a estudiar cómo trabajar con textiles, pero vio allí hacían punto de cruz y cosas tontas, y entonces descubrió una nueva escuela, la Bauhaus, que experimentaba un nuevo estilo. Discutió con sus padres, pero consiguió permiso para ir. El único taller al que podía acceder allí era el de textiles porque tenía una incapacidad en la mano que le impedía dedicarse a la pintura y a la escultura.

¿Cómo se convirtió en un referente? ¿Cuándo decidió utilizar materiales que nunca habían sido utilizados?

Anni era una inventora, veía potencial en todas partes. Josef y Anni fueron a Italia en 1925 y Anni llevaba un gorro, porque hacía frío. Ella estaba fascinada por la elasticidad del sombrero. Se lo quitó y se fijó en que tenía un hilo elástico que pensó que podía utilizar para sus obras. A diferencia de otras personas, ella podía imaginar hacer arte con objetos manufacturados. En esta exposición, por ejemplo, tú puedes ver un collar hecho con el desagüe de un lavabo y unos clips.

Nick Fox Weber en la exposición Anni Albers: tocar la vista

¿Qué valores crees que comparto con Anni?

Compartís muchos valores: sois generosos, básicamente los dos queréis dar placer a las personas, queréis hacernos sentir que la vida es mejor. Los dos sabéis que el mundo está lleno de problemas, en este momento particularmente en América vivimos un momento horrible, pero tanto con el arte como con la comida, puedes ver los buenos valores.

Veo que te encanta planear y ser espontáneo, planear y ser espontáneo. esa es la forma de hacer arte. Te encanta mirar a tus ingredientes y decir qué podemos hacer con esto, qué sabor queremos conseguir, estudiándolos y observándolos, y juntándolos con la técnica adecuada para conseguir ensalzar su belleza.

Compartís un carácter juguetón, un sentimiento de oficio, un gran respeto por la experiencia sensorial y a  la vez, sois modestos y en ambos veo la combinación de seriedad y sentido del humor.

¿Cuál ha sido la parte que más te ha sorprendido de mi cocina?

Siento que estoy empezando a conocerte, eres muy talentoso encontrando productos no muy comunes y combinándolos de forma muy interesante, y nos llevas a la esencia, algo que también veo en el trabajo de Anni. Con Anni puedes saber qué es un hilo. Y en uno de tus platos, si tiene un fondo de maíz, tú sientes el sabor del maíz. El maíz es un producto esencial en la cocina y no es nada caro, no es caviar. Pero en tu cocina, cuando hay maíz, lo sientes de verdad, y eso es lo que me emociona. En tu comida se percibe tu carácter juguetón.

¿Qué le dirías a una persona que no conoce nada de Anni que se anime a ver la exposición?

Le diría que cuando yo conocí a Anni, le expliqué que no sabía ni coser un botón en una camisa, lo que era absolutamente verdad. Por lo que, no tienes que saber nada de la elaboración de textiles. Yo le diría ‘ve a la exposición de Anni, aproxímate a ella como lo puedes hacer con una comida en Nerua: estás hambriento, quieres tener una experiencia feliz, quieres sentir placer, quieres sentir que la vida es mejor. No te preocupes por la información, déjate llevar’.

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